Cuándo cambiar las bujías
Cambia las bujías en el intervalo que indica el plan de mantenimiento de tu vehículo. El intervalo depende del motor y del material de los electrodos de la bujía, así que no hay una cifra única válida para todos los coches.
Como orientación general: cuando un proveedor de nuestro catálogo indica un intervalo de cambio para sus bujías, es de 30.000, 60.000 o 90.000 km, según la bujía. La página del vehículo muestra el intervalo junto al número de recambio cuando su proveedor lo indica. El plan de mantenimiento de tu vehículo tiene prioridad.
Entre revisiones, el desgaste de las bujías puede manifestarse con estos síntomas:
- El motor tiene fallos de encendido o un ralentí irregular
- Le cuesta arrancar, sobre todo en frío o con humedad
- El motor titubea al acelerar y el consumo de combustible aumenta
- El testigo del motor se enciende y queda registrado un fallo de encendido
Estos síntomas también tienen otras causas, como una bobina de encendido defectuosa, un cable de bujía dañado o una fuga de aire en la admisión. Si los fallos de encendido afectan a un solo cilindro, comprueba también su bobina y su conector antes de culpar a las bujías.
Elegir las bujías correctas
Una bujía debe corresponder al motor en rosca, longitud de rosca, tipo de asiento, grado térmico y separación de electrodos. Una bujía que enrosca no es necesariamente la correcta: con una longitud de rosca equivocada, un pistón o una válvula puede golpear la bujía, y un grado térmico equivocado puede dañar el motor.
Selecciona tu vehículo con el selector de esta página para ver los números de recambio listados para su motor, cada uno con las especificaciones que indica su proveedor, como separación de electrodos, par de apriete, rosca y medida del hexágono. Cuando a las bujías les toque el cambio o estén desgastadas, cambia todas las bujías del motor, cada una por la bujía prescrita para su posición; una sola bujía dañada puede cambiarse por separado. La mayoría de los motores llevan la misma bujía en todos los cilindros, pero algunos no.
Antes de empezar
Trabaja con el motor frío, salvo que el procedimiento del fabricante del vehículo indique otra cosa. Una bujía extraída de una culata de aluminio caliente puede arrancar la rosca, y las piezas calientes causan quemaduras.
- Desconecta el encendido y mantén la llave o el mando lejos del vehículo, de modo que el motor no pueda arrancarse. Sigue las instrucciones del fabricante de tu vehículo para trabajar en motores que arrancan automáticamente y desconecta la batería si esas instrucciones lo exigen.
- Si hay un fallo registrado, lee y anota los códigos de avería antes de empezar la reparación o de desconectar la batería.
- Averigua cómo se desmontan en tu motor la tapa del motor y las bobinas o los cables de bujía. En algunos motores el colector de admisión u otras piezas estorban y el trabajo es bastante más largo.
- Antes de desmontar nada, ten a mano las bujías nuevas, una llave dinamométrica y la especificación de apriete aplicable. La página del vehículo muestra junto a cada número de recambio las especificaciones que indican los proveedores; cuando el fabricante del vehículo da un valor, prevalece ese.
- Trabaja cilindro a cilindro, para que cada bobina o cable vuelva a su cilindro y solo haya un orificio de bujía abierto a la vez. Si varias bujías tienen que estar desmontadas al mismo tiempo, marca las bobinas y los cables y tapa cada orificio de bujía abierto.
Desmontar las bujías viejas
- Desmonta la tapa del motor y todo lo que impida el acceso a las bobinas o a los cables de bujía. Si hay que desmontar el colector de admisión u otras piezas de la admisión, tapa las aberturas que queden al descubierto para que nada pueda caer en el motor.
- En motores con una bobina por bujía, suelta el seguro del conector eléctrico de la bobina y desenchúfalo; no tires de los cables. En motores con cables de bujía, saca el cable tirando del capuchón, nunca del cable.
- En motores con una bobina por bujía, suelta la fijación de la bobina, si la tiene, y extrae la bobina en línea recta del pozo de la bujía, con el extractor que prescriba el fabricante del vehículo cuando haya uno. No gires ni hagas palanca en una bobina atascada salvo que el procedimiento del fabricante lo permita. Con otros sistemas de encendido, como un bloque de bobinas compartido, sigue el procedimiento del fabricante para llegar a las bujías.
- Antes de aflojar la bujía, limpia por completo su pozo: sopla o aspira toda la suciedad suelta, con protección ocular cuando uses aire comprimido, y recoge el aceite o el agua que haya en el pozo. Mientras lo haces no puede haber ningún otro orificio de bujía abierto o sin tapar: nada debe poder caer en un cilindro.
- Asienta la llave de bujías bien recta sobre la bujía y aflójala en sentido antihorario con fuerza constante. Mantén la extensión alineada con la bujía: una llave inclinada puede agrietar el aislante.
- Si una bujía está muy dura, detente y no la fuerces. Consulta el procedimiento del fabricante del vehículo para una bujía agarrotada antes de volver a intentarlo: algunos diseños de bujía se rompen si se aflojan de la forma habitual, y una bujía partida en la culata es una reparación de taller.
- Saca la bujía con la llave y coloca las bujías viejas en el orden de los cilindros.
El aceite acumulado en un pozo de bujía puede proceder de una junta de la tapa de balancines o de una junta del pozo con fugas, o ser el resto de un derrame anterior. Identifica su origen y haz reparar cualquier fuga, porque el aceite puede dañar la junta de la bobina y causar fallos de encendido.
Leer las bujías viejas
El extremo de encendido de una bujía puede mostrar cómo ha trabajado su cilindro. Los aspectos que siguen son indicios, no un diagnóstico. Compara las bujías entre sí: una diferencia inesperada puede indicar una avería en ese cilindro. Ten en cuenta los motores cuyas bujías difieren según la posición.
- Depósitos gris claro o marrón claro y electrodos desgastados de forma uniforme: normalmente, desgaste normal
- Hollín negro y seco: puede indicar una mezcla rica, muchos trayectos cortos o una chispa débil
- Depósitos húmedos y aceitosos: pueden indicar que entra aceite en la cámara de combustión, por ejemplo por los retenes de válvula o los segmentos
- Aislante blanco y con ampollas o electrodos fundidos: señales de sobrecalentamiento, por ejemplo por un grado térmico equivocado, una mezcla pobre o una avería de encendido. Haz que identifiquen la causa antes de seguir circulando.
- Aislante agrietado o desportillado: puede indicar un daño mecánico o picado del motor
Si falta una parte de un aislante o de un electrodo, no arranques el motor. El fragmento puede estar en el cilindro: haz que primero inspeccionen el cilindro e identifiquen la causa.
Montar las bujías nuevas
- Comprueba cada bujía nueva con la especificación para tu motor: rosca, longitud de rosca, asiento y grado térmico. Compararla con la bujía vieja es una segunda comprobación útil, pero la bujía que estaba montada pudo ser a su vez la equivocada. Una bujía con arandela de estanqueidad debe llevarla en su sitio y sin daños.
- Comprueba la separación de electrodos con el valor prescrito para la bujía en tu motor, con una galga y solo de la forma que permita el fabricante de la bujía. Nunca toques un electrodo fino de metal precioso ni hagas palanca sobre él. Ajusta la separación solo si el fabricante de la bujía lo permite para esa bujía y con el método que indique; si no lo permite, cambia la bujía cuya separación sea incorrecta.
- Inspecciona la rosca y el asiento de estanqueidad de la culata. Deben estar limpios y sin daños, sin restos de una arandela de estanqueidad vieja. Límpialos o repáralos solo con un método que apruebe el fabricante del vehículo, sin dejar que entre suciedad en el cilindro; si la rosca está dañada, detente y haz que la reparen.
- Monta la bujía con la rosca seca o lubricada, según el estado que presupone la especificación de apriete: un par indicado para una rosca seca aprieta en exceso la bujía si la rosca está lubricada. No apliques grasa ni pasta antigripante salvo que el fabricante de la bujía o el fabricante del vehículo lo exija.
- Empieza a enroscar cada bujía a mano, con la llave y la extensión pero sin la carraca, y gírala hasta que asiente. Debe girar libremente. Si se traba, sácala y comprueba su alineación. Si sigue sin girar libremente, detente y haz revisar la bujía y la rosca de la culata.
- Antes de apretar, ten la especificación de apriete que corresponde al tipo de asiento de la bujía y a tu motor. Sigue las instrucciones del fabricante del vehículo; cuando no den una especificación, sigue el procedimiento de montaje completo del fabricante de la bujía para esa bujía. No calcules un valor a ojo.
- Aprieta la bujía según la especificación: con la llave dinamométrica hasta alcanzar el par prescrito, girándola el ángulo de apriete prescrito o mediante ambos métodos. Una bujía demasiado floja puede sobrecalentarse, y una demasiado apretada puede romperse o dañar la culata.
- Comprueba que el capuchón de la bobina o del cable de bujía no tenga grietas, marcas de quemadura ni aceite, y sustituye el que esté dañado. Asienta del todo la bobina o el capuchón del cable de bujía como describe el fabricante del vehículo. Si se desmontó una fijación de bobina, vuelve a montarla según la especificación de apriete del fabricante, y conecta el conector eléctrico hasta que su seguro encaje.
- Repite con los demás cilindros. Después vuelve a montar todo lo que se desmontó para acceder tal como describe el fabricante del vehículo, con juntas o elementos de fijación nuevos donde el fabricante los exija, apretados a los valores del fabricante.
Arrancar el motor y comprobar
- Comprueba que todos los conectores estén encajados y que no quede ninguna herramienta ni trapo en el vano motor.
- Si desconectaste la batería, vuelve a conectarla como describe el fabricante del vehículo.
- Arranca el motor. Debería arrancar con facilidad y mantener un ralentí regular.
- Si tiene fallos de encendido o se enciende el testigo del motor, páralo y comprueba las bobinas, los capuchones de los cables de bujía y los conectores que se tocaron en la reparación: cada uno debe estar bien asentado y conectado a su cilindro. Si la avería persiste, haz que la diagnostiquen antes de circular.
- Tras comprobar la reparación, borra las averías registradas relacionadas con ella como describe el procedimiento de diagnóstico del fabricante del vehículo. Una avería que vuelve, o una que no tiene que ver con las bujías, necesita su propio diagnóstico.
Errores que conviene evitar
- Trabajar con el motor caliente
- Dejar caer suciedad en un orificio de bujía abierto
- Empezar a enroscar una bujía con la carraca y cruzar la rosca
- Apretar basándose en la sensación de resistencia en lugar de seguir la especificación
- Lubricar una rosca y usar después un par previsto para una rosca seca
- Montar una bujía con longitud de rosca, asiento o grado térmico equivocados porque enroscaba
- Intercambiar bobinas o cables entre cilindros
- Montar una bujía que se ha caído: su aislante puede estar agrietado o el espacio entre los electrodos puede haberse cerrado