Cuándo cambiar las escobillas limpiaparabrisas
Las escobillas limpiaparabrisas se desgastan con el uso y con el tiempo: la luz del sol, el calor, las heladas, la suciedad y la sal de la carretera endurecen y dañan la goma incluso en un vehículo que circula poco. Su estado decide cuándo se cambian. Míralas con regularidad, por ejemplo al lavar el vehículo y antes de la época en que más las necesitas, y cámbialas cuando ya no limpien bien o estén dañadas. Cuando el plan de mantenimiento del fabricante de tu vehículo o el fabricante de la escobilla indique un momento para cambiarlas, respétalo. Algunas escobillas limpiaparabrisas tienen un indicador de desgaste; las instrucciones que acompañan a la escobilla explican cómo se lee.
Inspecciona las escobillas cuando notes alguna de estas cosas:
- En la zona de barrido quedan rayas, una película o zonas sin limpiar
- Una escobilla vibra, da saltos o chirría sobre el cristal mojado
- La goma está agrietada, rasgada, endurecida o deformada, o su filo de barrido está redondeado, mellado o deshilachado
- La goma se ha separado de la escobilla en parte de su longitud
- El armazón, las articulaciones o la fijación de la escobilla están doblados, corroídos, flojos o rotos
Cambia una escobilla limpiaparabrisas cuya goma esté dañada o cuyo armazón esté dañado, tenga la edad que tenga. Un barrido deficiente sin daños visibles tiene también otras causas: un cristal con cera, aceite, insectos o resina de los árboles, suciedad en el filo de barrido, un líquido lavaparabrisas inadecuado o la falta de este, un cristal picado o rayado, y un brazo del limpiaparabrisas doblado, torcido o que ya no aprieta la escobilla contra el cristal con suficiente firmeza. Primero limpia el cristal y pasa por la goma un paño limpio y húmedo. Si una escobilla nueva también limpia mal, comprueba primero que es la escobilla correcta para el brazo, que no tiene daños, que está en el sentido correcto, en el adaptador correcto, bloqueada en el brazo y sin su tira protectora, y vuelve a limpiar el cristal y la goma. Si sigue limpiando mal, haz que un taller revise las escobillas, los brazos del limpiaparabrisas y el cristal.
Una escobilla con la goma o el armazón dañados puede dejar poco clara la visión a través del parabrisas con lluvia y de noche, y una escobilla de la que se ha separado la goma puede rayar el cristal. No aplaces el cambio de una escobilla así, y no uses ese limpiaparabrisas hasta haberla cambiado.
Antes de empezar
Un muelle fuerte empuja el brazo del limpiaparabrisas hacia el cristal. Un brazo que se te escapa de la mano o que cae hacia atrás sin su escobilla puede golpear el cristal con su extremo metálico desnudo y agrietarlo o desconcharlo. Mantén controlado un brazo siempre que lo manipules, bájalo con la mano y nunca dejes un brazo sin escobilla levantado sobre un cristal sin proteger. Una protección sobre el cristal reduce el riesgo de daños; no hace inofensivo un brazo que cae.
- Aparca el vehículo en un suelo llano con el freno de estacionamiento puesto y, si puedes, al abrigo del viento fuerte. Apaga los limpiaparabrisas en su mando, incluida cualquier posición automática o de sensor de lluvia, y desconecta el encendido. Unos limpiaparabrisas que se ponen en marcha mientras trabajas pueden herirte las manos y dañar los brazos, el capó o el cristal.
- Consulta en el manual del vehículo cómo se llevan los brazos del limpiaparabrisas de tu vehículo a una posición en la que se puedan cambiar las escobillas. En muchos vehículos los brazos reposan bajo el borde trasero del capó y desde ahí no se pueden levantar: esos vehículos tienen una posición de servicio, y el manual describe cómo se activa y cómo se abandona. No levantes un brazo contra el capó ni lo fuerces, y no empujes los brazos con la mano sobre el cristal salvo que las instrucciones del fabricante del vehículo lo prevean.
- Averigua hasta dónde se levantan los brazos. Muchos brazos se abaten separándose del cristal y se quedan ahí; algunos se levantan solo un poco y hay que sujetarlos todo el tiempo, lo que es frecuente en las lunetas traseras. En algunos vehículos la escobilla se cambia con el brazo apoyado en el cristal. El manual o el procedimiento del fabricante del vehículo indica qué caso es el tuyo.
- No abras el capó mientras los brazos estén en la posición de servicio o levantados del cristal, y no abras un portón trasero con el brazo trasero levantado, salvo que el manual diga que es posible: el capó o el portón puede golpear los brazos.
- Ten preparadas las escobillas nuevas y lee las instrucciones que las acompañan antes de desmontar nada. Averigua qué escobilla va en qué brazo. Antes de quitar una escobilla vieja, comprueba que la nueva es la escobilla de ese brazo, que no tiene daños y que lleva el adaptador que necesita; aclara antes cualquier duda con el proveedor o con el fabricante del vehículo.
- Si una escobilla está pegada al cristal por el hielo, no tires de ella para soltarla: descongela el cristal antes de activar la posición de servicio, accionar los limpiaparabrisas o levantar un brazo. El hielo arrancado con la escobilla puede rasgar la goma, y el trabajo es más fácil y más seguro sobre un cristal seco y limpio.
- Ten a mano una toalla gruesa y doblada o un trozo de cartón grueso para colocar esa protección sobre el cristal debajo de cada brazo antes de quitar su escobilla; la protección se queda ahí hasta que la escobilla nueva esté montada. Cuando un brazo no se pueda levantar, la protección se desliza entre el cristal y el brazo hasta donde llegue.
Elegir las escobillas adecuadas
Las escobillas limpiaparabrisas se diferencian en la longitud, en el diseño y en la fijación que las sujeta al brazo. Una escobilla demasiado larga puede golpear el borde del cristal, el marco del parabrisas o la otra escobilla; una demasiado corta deja sin limpiar parte del campo de visión; una con la fijación equivocada no se bloquea en el brazo y puede soltarse durante el barrido. Monta solo escobillas listadas para tu vehículo.
Selecciona tu vehículo con el selector de esta página para ver los números de recambio listados para él. La página del vehículo muestra números de recambio con las especificaciones que indican sus proveedores, como el tipo de escobilla limpiaparabrisas, las longitudes y el tipo de fijación; cuando la lista de un vehículo es larga, las muestra solo para una parte de los números de recambio.
- En muchos vehículos la escobilla limpiaparabrisas del lado del conductor y la del lado del acompañante tienen longitudes distintas, y algunas escobillas están hechas para un solo lado. Lee cada longitud que muestra la página del vehículo junto con la denominación con la que la indica su proveedor, y no deduzcas solo de las longitudes lo que contiene un número de recambio: eso lo dicen la indicación de si es un juego o una escobilla suelta, la cantidad y las instrucciones que acompañan a las escobillas. Averigua con la lista, con esas instrucciones y con las marcas que puedan llevar las propias escobillas qué escobilla va en qué brazo.
- Cuando un proveedor indica si un número de recambio es un juego o una escobilla suelta, o la cantidad que contiene, la página del vehículo lo muestra. Comprueba que lo que pides cubre todas las escobillas que quieres cambiar.
- Los proveedores del catálogo nombran varios diseños. Una escobilla limpiaparabrisas plana, que algunos llaman escobilla de barra plana, no tiene armazón exterior: una lámina elástica dentro de la escobilla aprieta la goma contra el cristal en toda su longitud. Una escobilla limpiaparabrisas de armazón tiene un armazón articulado de metal o de plástico que aprieta la goma en varios puntos. Los brazos del limpiaparabrisas están hechos para determinadas fijaciones, de modo que una escobilla de otro diseño solo vale si está listada para tu vehículo.
- Cuando un proveedor indica el tipo de fijación, o qué adaptador va montado en una escobilla o se incluye con ella, la página del vehículo lo muestra con el nombre que el propio proveedor da a esa fijación o a ese adaptador. Algunas escobillas se suministran con varios adaptadores, de los que solo uno vale para un brazo determinado; las instrucciones que acompañan a la escobilla dicen cuál corresponde a cada brazo y cómo se monta en la escobilla.
- Cuando un proveedor indica que una escobilla es para vehículos con volante a la izquierda, para vehículos con volante a la derecha o para ambos, eso dice para qué vehículos es el recambio: en muchos vehículos los limpiaparabrisas de las dos versiones están dispuestos de forma distinta, y sus escobillas no son intercambiables.
- Elige la escobilla limpiaparabrisas de una luneta trasera en función del brazo trasero: algunos brazos traseros tienen una fijación que solo existe ahí, y otros una que también tienen los brazos delanteros. Cuando un proveedor indica una posición de montaje para un número de recambio, como delante o detrás, eso dice dónde va la escobilla. Cuando para un mismo lugar de un vehículo hay listadas varias escobillas, pueden ser recambios equivalentes de distintos proveedores, diseños distintos o recambios para distintas versiones del vehículo. Si lo indicado no lo aclara, pregunta al proveedor o al fabricante del vehículo antes de comprar.
Inspecciona todas las escobillas que tiene el vehículo. Las escobillas limpiaparabrisas delanteras suelen cambiarse juntas, porque normalmente llevan el mismo tiempo en uso, y algunos números de recambio son juegos. Una escobilla que se vende suelta puede cambiarse sola cuando las demás no tienen daños y siguen limpiando bien. Comprueba qué contiene el número de recambio que pides. La escobilla trasera se cambia cuando lo pide su propio estado. En algunas escobillas se puede renovar solo la goma; es un trabajo aparte, con recambios propios, y aquí no se describe.
Todos los números OE de escobillas limpiaparabrisas del catálogo
Desmontar la escobilla vieja
Cambia las escobillas de una en una, y termina de cambiar una escobilla antes de empezar con la siguiente, para que ningún brazo esté sin escobilla más tiempo del que dura el cambio. Cómo va una escobilla nueva en su brazo lo determinan las instrucciones que la acompañan y el procedimiento del fabricante del vehículo, junto con lo que anotes de la escobilla vieja antes de quitarla.
- Con los limpiaparabrisas apagados, lleva los brazos a la posición para cambiar las escobillas, como describe el manual, y vuelve a desconectar el encendido si hizo falta conectarlo para activar esa posición.
- Cuando el brazo se pueda levantar, levántalo por el propio brazo, no por la escobilla, despacio y solo hasta donde se mueva libremente. Cuando se quede levantado por sí solo, comprueba que queda sujeto ahí con seguridad; cuando no, sujétalo hasta que la escobilla nueva esté montada y el brazo vuelva a estar sobre el cristal.
- Con la escobilla vieja todavía en el brazo, limpia el cristal en la zona de barrido con limpiacristales y un paño limpio, hasta donde llegues, incluido el lugar donde reposa la escobilla, y déjalo secar. La goma nueva arrastra por el cristal la suciedad que haya quedado ahí. Después pon la protección sobre el cristal debajo del brazo, y asegúrate de que se queda ahí hasta que la escobilla nueva esté montada.
- Antes de soltar nada, fíjate en cómo va la escobilla vieja en el brazo: qué extremo apunta hacia el eje del brazo, en qué sentido queda el deflector a lo largo de la escobilla, si lo tiene, y cómo está cerrada la fijación.
- En algunos vehículos la escobilla lleva surtidores del lavaparabrisas o calefacción, con un tubo o un conector eléctrico que llega hasta la escobilla. Si tu escobilla tiene alguno, desconéctalo como describe el fabricante del vehículo antes de quitar la escobilla: suelta cualquier clip o bloqueo que tenga, tira del propio conector o racor y nunca del tubo o del cable, y mantén la suciedad lejos de los extremos abiertos.
- Suelta la fijación como lo requiera su diseño; las instrucciones que acompañan a la escobilla nueva y el procedimiento del fabricante del vehículo muestran cómo. Cuando el brazo termina en un gancho, normalmente la escobilla se gira hasta formar un ángulo con el brazo, se presiona o se levanta la pestaña o el cierre de su adaptador, si lo tiene, y la escobilla se desliza a lo largo del brazo, hacia el eje del brazo, hasta que sale del gancho y se puede retirar. Cuando el brazo termina en un tramo recto o en un pasador, la escobilla está sujeta por un pulsador, por un par de pestañas que se aprietan una contra otra, por un capuchón o una tapa que se abre, o por un cierre que la libera cuando la escobilla se gira hasta cierto ángulo, y entonces se desliza o se levanta para sacarla del extremo del brazo. En muchas lunetas traseras hay que abrir primero una tapa del brazo, si el brazo la tiene, y la escobilla se desencaja de un pasador girándola para separarla del brazo.
- Usa solo la fuerza de los dedos. Si la escobilla no sale, detente y repasa con las instrucciones cómo se suelta: la fijación puede no estar suelta del todo, puede ser de otro diseño del que creías, o puede estar agarrotada o dañada. No la fuerces; si la escobilla no se puede quitar como describen las instrucciones, haz que la quite un taller. Usa una herramienta solo cuando las instrucciones la pidan, y no hagas palanca contra el brazo ni contra el cristal. El plástico viejo puede ser quebradizo, y un brazo doblado ya no mantiene su escobilla perpendicular al cristal.
- En cuanto la escobilla esté fuera, baja despacio el brazo desnudo sobre la protección del cristal, o sujétalo, salvo que se mantenga levantado con seguridad por sí solo y el cristal de debajo esté protegido. No dejes que caiga.
- Mira el extremo del brazo. Quita con un paño la suciedad y la corrosión suelta, y comprueba que el gancho, el pasador o el extremo recto no está doblado, agrietado ni muy corroído y que el cierre que pueda llevar se mueve libremente. Un brazo cuyo extremo o cuyo cierre está dañado no puede sujetar una escobilla con seguridad: detente ahí, haz que un taller repare o sustituya el brazo, y no acciones ese limpiaparabrisas hasta que su brazo sujete con seguridad la escobilla correcta.
Montar la escobilla nueva
- Comprueba que la escobilla nueva es una de las listadas para tu vehículo y que es la de este brazo. Después compárala con la escobilla vieja: la longitud, el diseño, la curvatura y la fijación. Si se diferencian en algo más que la marca y el diseño que nombra la lista, no montes la escobilla hasta que su proveedor o el fabricante del vehículo confirme que es el recambio correcto. La escobilla que estaba montada puede haber sido ella misma la equivocada.
- Comprueba que la escobilla nueva no tiene daños y que su goma sigue la forma con la que está hecha la escobilla, está asentada a lo largo de toda la escobilla y no tiene cortes, mellas, torsiones ni dobleces. Muchas escobillas son curvas por diseño: no las endereces. No montes una escobilla cuya goma tenga pliegues pronunciados o cortes, o se esté separando. Evita tocar el filo de barrido, y mantenlo sin grasa ni aceite.
- Cuando la escobilla necesite un adaptador que todavía no está montado, elige el que las instrucciones indican para tu brazo y móntalo en la escobilla como describen, en el sentido correcto y hasta que se bloquee, si está hecho para bloquearse. Cuando ya haya un adaptador montado, comprueba con las instrucciones que es el de tu brazo antes de continuar; en algunas escobillas hay que cambiar el adaptador montado por otro que se suministra con ellas.
- Retira de la goma la tira o la funda protectora, si la escobilla se suministra con una, en el momento que indiquen las instrucciones: en unas escobillas se quita antes del montaje, en otras cuando la escobilla ya está en el brazo. Una escobilla que barre con su protección puesta no limpia el cristal.
- Sujeta la escobilla en el mismo sentido en que estaba la vieja, salvo que las instrucciones o una marca de la escobilla digan otra cosa: en una escobilla hecha para un solo lado o un solo sentido, una marca o las instrucciones dicen qué extremo apunta hacia el eje del brazo y qué lado queda hacia arriba.
- Une la escobilla al brazo como lo requiera su fijación, según describen las instrucciones. En un gancho, el adaptador de la escobilla se introduce en el gancho y la escobilla se desliza a lo largo del brazo, alejándola del eje, hasta que el cierre encaja. En un extremo recto o en un pasador, la escobilla se empuja o se gira sobre el brazo hasta que encajan su pulsador, sus pestañas o su cierre, y el capuchón o la tapa, si los hay, se cierra hasta que se bloquea. La escobilla de una luneta trasera se monta como lo requiera su propia fijación: cuando se encaja en un pasador, se presiona sobre el pasador hasta que encaja, y la tapa del brazo, si la hay, se cierra.
- Comprueba la fijación con la mano. Tira suavemente de la escobilla en la dirección en la que salió e intenta moverla hacia los lados: debe seguir bloqueada en el brazo. Comprueba también que la escobilla puede moverse en el brazo como describen las instrucciones que la acompañan, cuando su fijación está hecha para dejarla bascular y que así se adapte a la forma del cristal. Si se sale, queda torcida o está retenida donde debería moverse, quítala y móntala de nuevo; si sigue sin bloquearse, no la uses.
- Cuando la escobilla tenga un tubo o un conector eléctrico, vuelve a conectarlo como describe el fabricante del vehículo: empújalo hasta el fondo, vuelve a cerrar cualquier clip o bloqueo que hayas soltado, y coloca el tubo o el cable como estaba, de modo que no tenga pliegues pronunciados ni quede atrapado cuando el brazo se mueva.
- Quita la protección del cristal y baja el brazo despacio con la mano hasta que la escobilla descanse sobre el cristal. No dejes que caiga. Comprueba que la goma se apoya en el cristal en toda su longitud y que la escobilla no sobresale del cristal.
- Cambia de la misma manera todas las demás escobillas que quieras sustituir, con el cristal protegido debajo de su brazo. Después comprueba que cada escobilla que has montado está en el brazo que le corresponde.
Comprobar los limpiaparabrisas
- Asegúrate de que todos los brazos están bajados con su escobilla sobre el cristal, y de que no queda ninguna toalla, ningún cartón, ningún paño, ningún embalaje ni ninguna tira protectora sobre el cristal, sobre el capó o en el recorrido de los limpiaparabrisas. Mantén a las personas y las manos lejos de los limpiaparabrisas.
- Moja bien el cristal con agua limpia antes de que nada se mueva. Las escobillas nuevas no deberían barrer un cristal seco, y en algunos vehículos los brazos se mueven en cuanto se sale de la posición de servicio.
- Sal de la posición de servicio como describe el manual, si la activaste, mientras el cristal sigue mojado. En algunos vehículos los brazos vuelven a su sitio al conectar el encendido o al accionar los limpiaparabrisas.
- Haz funcionar los limpiaparabrisas en cada velocidad que tengan y observa varios barridos completos. Mantén el cristal mojado todo el tiempo: si empieza a secarse, para los limpiaparabrisas y vuelve a mojarlo antes de seguir. Las escobillas deberían limpiar el cristal mojado de manera uniforme, sin rayas, zonas sin limpiar, vibraciones ni ruidos, mantenerse dentro del cristal, no tocarse entre sí ni tocar el marco del parabrisas, y quedar en reposo donde quedaban antes.
- Si una escobilla golpea algo, se levanta del cristal, queda colgando torcida o se suelta, apaga los limpiaparabrisas de inmediato y desconecta el encendido antes de tocarla. Después comprueba que es la escobilla correcta en el brazo correcto, que lleva montado el adaptador correcto y que la fijación está bloqueada.
- Acciona el lavaparabrisas y comprueba que el líquido llega al cristal que barren las escobillas. Cuando un tubo llegue hasta la escobilla, comprueba también que sale líquido por los surtidores y que no hay fugas en la conexión. Cuando la escobilla sea calefactada, comprueba, hasta donde el vehículo lo permita, que no se indica ninguna avería.
- Si las escobillas dejan rayas o vibran, apaga los limpiaparabrisas, incluida cualquier posición automática o de sensor de lluvia, y desconecta el encendido antes de tocar una escobilla o el cristal. Cuando solo se pueda llegar a las escobillas en la posición de servicio, mantén el cristal mojado mientras la activas como describe el manual, y vuelve a desconectar el encendido antes de manipularlas. Comprueba de nuevo que cada una es la escobilla correcta para el vehículo y para su brazo, que no tiene daños, que está en el sentido correcto, en el adaptador correcto y bloqueada en el brazo, y que se ha retirado la tira protectora, si la llevaba. Después vuelve a limpiar el cristal y pasa por la goma un paño limpio y húmedo: la cera, el aceite o los restos de limpiador en el cristal son una causa frecuente. Moja el cristal y mantén a todo el mundo alejado antes de volver a probar. Si las escobillas siguen limpiando mal, haz que un taller revise las escobillas, los brazos del limpiaparabrisas y el cristal. Hasta que los limpiaparabrisas limpien bien el cristal, no conduzcas en condiciones en las que hagan falta.
- Cuando haya que activar un indicador de desgaste en las escobillas nuevas, hazlo con los limpiaparabrisas apagados y el encendido desconectado, como describen las instrucciones que las acompañan.
- Desecha las escobillas viejas como exijan las normas locales sobre residuos.
Errores que conviene evitar
- Dejar que un brazo del limpiaparabrisas desnudo caiga sobre un cristal sin proteger
- Levantar los brazos contra el capó cuando el vehículo tiene una posición de servicio
- Trabajar con el encendido conectado o con una función automática de los limpiaparabrisas activa
- Abrir el capó o el portón trasero con los brazos levantados, cuando el manual no lo permite
- Montar una escobilla que no está listada para el vehículo porque tiene casi la longitud correcta
- Montar la escobilla del conductor y la del acompañante en los brazos equivocados, o una escobilla en el sentido equivocado
- Usar un adaptador distinto del que las instrucciones indican para el brazo
- Dejar la tira protectora en la goma
- Salir a circular sin haber comprobado que cada escobilla está bloqueada en su brazo
- Hacer funcionar los limpiaparabrisas sobre el cristal seco, o tirar de una escobilla pegada al cristal por el hielo
- Sacar una escobilla atascada haciendo palanca con una herramienta contra el brazo o contra el cristal